Según pericias, Claudio Ercoreca “es peligrosa para sí y para terceros”. Quedó muy cerca de que la declaren inimputable. La defensa va contra su marido y una enfermera.

Su defensa apuntó contra su marido y una enfermera. Y los acusó de practicar ritos umbanda.

Ercoreca afronta una acusación grave por parte del fiscal de La Matanza Carlos Arribas, “homicidio agravado por el vínculo”, que contempla una pena de prisión perpetua.

Anoche fue trasladada al neuropsiquiátrico de la Unidad Penitenciaria N° 45 de Melchor Romero, en las afueras de La Plata, luego de que lo autorizara la magistrada Carina Andrijasevich, a cargo del Juzgado de Garantías N° 6 de La Matanza.

Según la causa, la mujer dejó morir a su madre, al dejarla encerrada en su casa de Ramos Mejía, sin agua ni comida, sobre un colchón en el comedor. Facchin no podía desplazarse por sí misma, porque en noviembre había sufrido fractura de mandíbula y golpes en el cuerpo en un asalto que, ahora, se investiga si realmente ocurrió.

Cuando la Policía halló el cadáver de la mujer, el sábado pasado, una de las habitaciones estaba con la TV prendida con dibujitos. Según Fitzi, esto era porque así “absorbían los malos espíritus y entidades reinantes en la vivienda”.

El matrimonio y sus dos hijos estuvieron desaparecidos 28 días. La familia de Germán los vio por última vez el 29 de diciembre en su casa de Isidro Casanova. Pero el viernes 22 de enero, Ercoreca se presentó en la comisaría de Ramos Mejía y denunció que su madre había muerto por causas naturales. Después de eso volvió a desaparecer, hasta que la atraparon el martes último en la terminal de ómnibus de Santa Teresita. Estaba con su familia, a punto de abordar un micro en dirección a La Plata.

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