La cotización del dólar registró ayer la mayor suba desde que se liberó del cepo cambiario, al avanzar del 2,7 al 3,3%, según el segmento de negocios que se considere, en medio de un mercado algo sensibilizado tras el primer esbozo de cortocircuito entre el Gobierno y los productores sojeros.

Aumentó de $ 13,21 a $ 13,66, en su versión vendedora mayorista, y de $ 13,51 a $ 13,87 en el promedio minorista, respecto del cierre diario anterior. Pero llegó a tocar picos de 13,82 y 14 en cada versión, en el momento más álgido de la jornada.

El salto del billete, cuya cotización cambió abruptamente de tendencia tras el cambio de año por un mix de causas globales y domésticas, incluso obligó al Banco Central (BCRA) a dosificar el recorte que venía aplicando en las tasas de interés para tratar de no ahogar por esa vía la actividad económica, tras haberlas subido preventivamente fuerte en los días previos al desarme del cepo.

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Ante el ruido cambiario, el ente monetario tuvo menos espacio para seguir absorbiendo pesos (para quitarle empuje a la inflación) a costo cada vez menor.

Por esta razón, debió disminuir el ritmo de poda que venía aplicando a las tasas de las Lebac que convalida para el corto plazo. De los 3 puntos que bajó la semana pasada (cuando bajaron del 36 al 33% anual), ayer sólo las redujo un punto (de 33 a 32%), resignándose a que la parte larga de la curva de rendimientos se mantenga en valores similares a los de hace una semana, cuando todo era calma.

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Si no avanzó más fue porque privilegió su decisión de contraer la base monetaria, como había anunciado al definir sus objetivos antiinflacionarios para el año. Así, pudo al menos retirar de circulación otros $ 22.978 millones, 3,7% de la base monetaria, que había llegado a expandirse en casi $ 100.000 millones en la primera parte de diciembre, por la emisión espúrea de billetes con la que el kirchnerismo buscó asistir al fisco.

De esta manera, el BCRA ya retiró de circulación unos $ 67.500 millones en apenas tres semanas, algo así como dos tercios de la herencia que recibió de la gestión Vanoli.

El nuevo corredor de tasas, que había arrancado entre 38 y 35% anual a plazos de 35 días a 9 meses antes de la apertura del cepo, quedó fijado ahora en un rango que arranca en el 32% y cierra en el 29,2% para colocaciones a 252 días. La curva de tasas cambió así su fisonomía: de un marcado empinamiento inicial a una estructura más achatada, en lo que parece un tránsito hacia un esquema más “normal”, en el que los rendimientos más altos se relacionen con los plazos más largos.

Fuente: lanacion

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