En una entrevista a Gabriela Michetti con Clarín, defendió las medidas económicas del Gobierno. Afirma que no se está aplicando un plan ortodoxo. Y que se dejó de “repartir pobreza”.

En una entrevista al diario Clarín la vicepresidente habló un poco de todo. Tras su vuelta de una gira por Tokio para reunirse con empresarios esto fue lo que dijo:

-En noviembre del año pasado, antes del balotaje, usted le dijo a Clarín que descartaba “completamente un ajuste”. ¿Se equivocó o era una declaración de campaña?

-Yo creo que el ajuste, tal como lo plantean los economistas ortodoxos, obviamente no se hizo, no se hace ni se va a hacer. Pensamos que el proyecto político tiene que tener sustentabilidad. Ahora, por supuesto que cuando vos salís de un proceso populista en el cual todo el sistema económico está basado en la mentira y la distribución de los recursos de esa mentira, hay complicaciones. Lo que se hizo en estos años fue distribuir dinero en planes sociales pero a la vez encareciendo los productos permanentemente como para que ese dinero nunca alcanzara para salir de la pobreza. Hoy estamos saliendo de un sistema populista para ir a un sistema más real y siempre en estos casos, al comienzo, hay que pagar un costo social. Eso no quiere decir que haya sido por las medidas del Gobierno. Es producto de poner las cosas sobre la mesa para dejar de repartir pobreza. El costo de salir del populismo siempre es alto.

-¿Hasta cuando los ajustes se van a justificar en “la herencia”, como ustedes la llaman?

-No vamos a estar sosteniéndonos todo el tiempo en la herencia. Este Gobierno dice, y no solamente el Gobierno, ya que el 65 por ciento de la gente piensa que estamos viviendo una situación que es producto de no haber desarrollado bien al país en estos años. No es un Gobierno que habla de lo que pasó y no hace nada para cambiarlo.

-Pero, por ejemplo, la caída del consumo. ¿No es responsabilidad de este Gobierno?

-No. Todo lo que está pasando, desde el consumo hasta los problemas de la clase media, que es la que más costos tiene en este momento de transición, es producto del sinceramiento de la economía. Los sectores más vulnerables están protegidos, a pesar de que tenemos que estar todo el tiempo muy alertas. La clase media y la clase baja es la que más dificultades tiene en estos momentos, pero a la vez van a ser las que más rápido van a encontrar posibilidades de trabajo. Y van a recuperar poder adquisitivo cuando la inflación baje.

-¿Qué número de inflación se imagina para fin de año?

-No soy muy experta en esto. El equipo económico habla de que en Capital y Gran Buenos Aires va a ser mayor porque tenía servicios más atrasados que en el interior.

-Macri había dicho que sería de entre el 20 y 25 por ciento pero parece que esa meta no se va a cumplir.

-Para mí va a ser alrededor del 25 en el interior y un poco más en Capital y el Gran Buenos Aires.

-¿Usted también rechaza que haya crisis de empleo?

​-Sí, y lo dicen los números. Hay una crisis estructural de los últimos cinco años. Lo otro es especulación de la oposición. Es obvio que la problemática del empleo es anterior, producto del populismo. Pero vamos a salir. Estos dos viajes a Corea y Japón lo denotan claramente. Los empresarios y los gobiernos nos van a apoyar para que volvamos a crecer. Afuera se nota lo que estamos haciendo.

-¿La oposición, según usted, no estaría viendo lo que se ve afuera?

-El rol de la oposición fluctúa. Hay momentos en que uno siente que realmente hay una consciencia clara de lo que tenemos que hacer juntos y que no se puede especular. Y en otro no. La ley antidespidos es un caso: yo estoy convencida de que todos los que están defendiendo esa ley saben que no es buena. Por algo ni Cristina quería que se votara en su momento. Y hasta Lavagna, que es el factótum del Frente Renovador, lo dijo claramente. Ahí es cuando uno dice: ¿cuál es la responsabilidad que asumen? Yo les pido que le den una oportunidad a este modelo de extremo centro.

-¿De extremo centro?

-Absolutamente. Lo hablaba la vez pasada con el presidente Santos de Colombia. Hay como una mirada estratégica del mundo para que nuestro gobierno sea de sentido común en América Latina.

-¿Usted le sugeriría a Macri que vete ley antidespidos si finalmente es promulgada?

-Lo hablamos ni bien apareció este tema y yo fui una de las que dijo que era una oportunidad para mostrar cómo el Gobierno está claro en sus decisiones y en sus valores. Otra vez nos ponen una mentira sobre la mesa para molestar al Gobierno y al Presidente. Hay dirigentes pocos serios. Yo estoy de acuerdo con el veto. Absolutamente. Nunca jamás una herramienta antidespidos o de doble indemnización le genera a la gente más posibilidades de tener empleo. Hay que entender que en un mundo que es globalizado, las empresas miran cuál es el lugar más adecuado para producir. Es totalmente ridículo pensar que vamos a competir poniendo trabas a la generación de empleo.

-¿Podría asegurar que las medidas de ajuste ya se terminaron? Porque hay sectores del Gobierno que dicen que aún falta

-No sé si eso pasa tanto adentro del Gobierno. A veces pasa más afuera. Cuando vos ves la cantidad de críticas que tiene el Gobierno de algunos sectores… hay periodistas, empresarios y economistas que nos critican porque el control del déficit debería ser mucho más duro. Yo siempre digo esto: si nos pegan por derecha y por izquierda es porque estamos bien. El Gobierno es consciente de que la gradualidad del ordenamiento del déficit es clara. Intentaremos acomodarlo año a año para llegar al último de mandato con déficit casi cero. Lo hacemos gradual, cuando muchos nos dicen que deberíamos hacerlo fuerte.

-¿No le hace ruido haber hecho ajustes en las universidades públicas?

-Pero… a mí me parece que definitivamente todos sabemos que hay que ordenar los presupuestos o por lo menos el modo en que se aplican. Acá no hubo recorte.

-¿No?

-Así como el Estado en sus distintos ministerios y reparticiones tiene que mejorar sus gastos en recursos humanos y cuidar los servicios que hay que pagar, ahorrando en algunos casos, lo mismo deben hacerlas universidades nacionales. Todo el mundo sabe que tienen desordenadas sus cuentas.

-¿El Gobierno mantiene los niveles de aceptación del inicio de la gestión?

-La gran mayoría de la población tiene una madurez superior a algunos dirigentes políticos, sindicales y empresariales. Cuando uno anda en la calle y cuando mira los números de las encuestas lo ve claramente. La gente entiende que el costo de la mentira hay que superarlo. Los países desarrollados también pasaron momentos dramáticos. Los japoneses nos dijeron estos días que ellos saben lo que es salir adelante por el trabajo y el esfuerzo.

-¿Está de acuerdo con la iniciativa de Carrió para que los jueces y los sindicalistas presenten públicamente sus declaraciones juradas?

-Creo que todo lo que sea información para la ciudadanía es positivo y constructivo. Hay que recomponer la confianza. Claro que estoy de acuerdo.

-Porque los sindicalistas, comenzando por Moyano, ya salieron al cruce…

-Yo creo que, en general, que los sindicalistas van a tener que hacer una renovación que no han hecho. La política, dentro de todo, ha asumido una renovación. El sindicalismo debe renovar sus estructuras. ¿Cuanto hace que no se renuevan? ¿Cuál es el problema?

-¿El Poder Judicial también debería renovarse?

-La Justicia en la Argentina tiene una parte muy sana, muy profesional y muy honesta que quiere reivindicarse con la sociedad. No quiere tener la imagen de los jueces que no hacen las cosas bien.

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