Lucas tuvo problemas con Google. Foto: La Nación

Este es el extraño caso de Lucas Busso el cual perdió acceso a todas sus fotos y documentos almacenados en los servidores de Google. A que no te imaginás como terminó esta historia.

El usuario es un joven de 34 años con título de ingeniero industrial. Hace más de dos años que no tiene acceso a sus más de 400 mil fotos y documentos importantes. A pesar de ser un usuario pago del servicio de Google (abonando $99 por mes para tener más almacenamiento) su cuenta fue suspendida de manera abrupta y sin una explicación concreta.

“Apagué y prendí. Y todo seguía igual”, recuerda trístemente

Como empezó la pesadilla

Todo comenzó a fines de agosto del 2016. Busso estuvo de vacaciones participando de Burning Man, un festival tradicional del desierto de Nevada, Estados Unidos cuando a su regreso no pudo creer lo que su teléfono le mostraba repetidamente.

Imagen del festival Burning Man en Nevada, Estados Unidos.

Al momento de su regreso listo para continuar con su vida en la ciudad fue cuando comenzó la pesadilla. En un micro que tomó en San Francisco decidió encender su teléfono para ponerse un poco al día. Entra varias notificaciones había una que le llamó la atención, Google solicitaba que inicie sesión ya que ésta había sido cerrada.

La notificación decía más precisamente que su cuenta de Google había sido inhabilitada. Rápidamente apagó y encendió el teléfono pero NADA. Otra vez, apagó y encendió el teléfono y NADA… ¿Me habrán hackeado? pensó.

Formulario de Google para cuentas inhabilitadas.

Intentando esclarecer el tema

“No me acuerdo haber estado con una desesperación así en mi vida”, dijo Lucas. Usuario de Google desde el año 2005, utilizando en primera instancia los servicios de Picasa para etiquetar sus fotos.

Lucas calcula que en total eran más de 5000 GB de información, no solo perdió el acceso a sus más de 400 mil fotos sino que tampoco pudo acceder más a sus respaldos de facturas emitidas para la AFIP, partituras, datos de PayPal, decenas de plantilla de Google Sheets del trabajo. Además de que en todos lados estaba registrado usando esa dirección de mail.

¿Tenía un backup en disco de todo eso? La respuesta es un triste no. Solamente disponía de un resguardo parcial y no tan ordenado.

Lo que en primera instancia pensó que fue un supuesto hackeo a su cuenta pasó a ser, sin lugar a dudas, una sospecha de cierre por parte de Google. Intentó contactarse con el gigante de Mountain View pero no pudo, solo pudo completar un formulario de reclamo en donde la respuesta fue: Hemos recibido y estamos revisando su solicitud. Agradecemos su paciencia durante este proceso.

El 5 de octubre, un mes más tarde del cierre de su cuenta, obtuvo la respuesta más “amplia” hasta el día de hoy:

Mail enviado a usuario damnificado, cuenta de Google suspendida.

Esto se tornó más legal: la via judicial

Luego de numerosos tickets de reclamos que parecían burlarse de él, Busso consiguió un abogado e inició acciones legales. Al principio fue una carta documento que envió a Google Argentina SRL, sucursal de Google Inc. Lucas no pedía dinero ni resarcimiento: solo recuperar el acceso a sus datos.

Carta documento enviada por Lucas Busso a la sucursal Argentina de Google.

En diciembre de ese año Busso fue convocado a una mediación con Google pero se interpuso una comunicación de la defensa, donde la filial Argentina se desentendía del problema: “(…) rechazamos por improcedentes, y negamos por no constarnos, la veracidad y exactitud de los hechos en ella descriptos. Asimismo rechazamos cualquier daño que pretenda imputar a esta empresa. Le hacemos presente que Google Argentina S.R.L. no administra ni tiene responsabilidades técnicas sobre Gmail, producto administrado por Google Inc., sociedad con domicilio en 1600 Amphitheatre Parkway, Mountain View, California, Estados Unidos de América, a quien eventualmente deberá dirigir cualquier reclamo relacionado con dicho servicio”.

Martín Bezruk, el abogado de Lucas dijo, “si bien para la ley de sociedades argentina se trata de dos personas jurídicas diferentes, en el manejo de sus negocios la empresa local no es más que una sucursal de la casa central de Google Inc y, como consumidor de un servicio prestado en Argentina, es evidente que la empresa local debe responder por los daños causados por quien resulta ser su controlante. Así lo establece la ley nacional, al regular las relaciones de consumo”.

Un medio nacional se comunicó con Google para intentar obtener respuestas sobre este caso, a lo que la empresa solo anunció: “la cuenta fue suspendida por no cumplir los términos y condiciones” , que puede ser el uso de spam, la distribución de software malicioso, cometer fraude o suplantación de identidad, la distribución de imágenes sexuales de menores, acoso, etc. Pero la empresa no pudo precisar, en el caso de Busso, cuál fue la norma que infringió.

La vida es un círculo

“Uno no se da cuenta de la cantidad de confianza que deposita en Google”, piensa Busso. Miles de veces intentó explicarse que es lo que pudo haber pasado y que regla pudo haber infringido.

Este es Lucas Busso. Foto: La Nación

Ahora llegó el momento de buscar alternativas para continuar almacenando en la nube sus documentos. Lamentablemente ninguna opción disponible lo convencieron así que volvió a contratar los servicios de Google para su información. “Todavía no encontré un sistema mejor”. Y agrega: “debo tener muchas cosas similares a las que tenía antes y no tuve ningún problema. Todavía no entiendo qué pasó con mi cuenta y por qué no puedo recuperar toda mi información”. Nota con información del diario La Nación

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