Una vez más la inseguridad en la provincia es noticia, sorprendieron a un vecino de Ramos Mejía cuando estaba cerrando el portón de un garage. Quiso escapar y le dieron un balazo en la nuca. Antes de eso, los asaltantes habían cometido dos robos: uno en Mataderos y otro a seis cuadras.

Llevó a uno de sus hijos a un cumpleaños y volvió a su casa. Estacionó su Ford Fiesta, modelo ‘98, en una cochera ubicado a metros de su propiedad. Ya había cerrado el portón cuando llegaron al menos seis asaltantes en pleno raid delictivo: unos en un coche, otros en una camioneta Ford EcoSport que habían robado en el barrio de Mataderos. El hombre, de 47 años, levantó las manos y se apoyó contra la pared, pero enseguida salió corriendo. Entonces, uno de los ladrones se puso en posición de tiro y le disparó: la bala le dio en la nuca y le salió por la boca. Murió casi en el acto.

La víctima fue identificada como Eduardo Silva. El crimen, ocurrido a la una de la madrugada de ayer, en la calle Cabo Vacca al 300, una zona residencial de Ramos Mejía, fue el tercero registrado en medio de un asalto en apenas 72 horas en el partido de La Matanza, una de las zonas más castigadas por la inseguridad, donde el poder en la zona está hace años en manos de los “barones del conurbano”.

Antes de matar a Silva, la misma banda robó una camioneta, en Capital, y luego asaltó a un hombre, su hijo y un amigo de éste a seis cuadras de la escena del crimen. Uno de los jóvenes había ido a buscar al otro para salir a bailar. Como al motor de su VW Gol le faltaba agua, decidió echarle con un bidón. En eso estaba cuando aparecieron los ladrones en los mismos dos vehículos que utilizarían después en el homicidio de Silva.

La Matanza, una de las zonas más castigadas por la inseguridad, donde el poder en la zona está hace años en manos de los “barones del conurbano”.

En este caso, les robaron sus celulares y billeteras. Después de eso se llevaron la llave del Gol y escaparon. La siguiente acción sería el crimen de Silva. La víctima había cerrado el portón del garage y sólo llevaba un morral. Los delincuentes lo mataron y huyeron sin robarle nada, en medio de la conmoción de los vecinos y la familia de la víctima.

Cuando llegó el personal policial, judicial y médico a la escena del crimen, Silva ya esta muerto en la vereda. En el lugar, los peritos de la Policía Científica, bajo las directivas del fiscal de Homicidios de La Matanza, Carlos Arribas, levantaron los primeros rastros entre los que no se hallaron vainas, por lo que la principal hipótesis apunta a que el tirador utilizó un revólver.

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