Los creadores de Sero, el primer vehículo eléctrico que se fabricará en el país, trabajan para empezar lanzarlo entre marzo y abril. El auto podrá recorrer entre 60 y 70 km e ir a una velocidad de 45 km/h.

Según explican los creadores del proyecto Pablo e Iván Naya (padre e hijo), y Sebastián Da Dalt, lo que se está armando en la planta de Villa Luzuriaga es “movilidad alternativa”.

“No somos competencia para un auto. Esto es movilidad alternativa, no puede desarrollar ni alta velocidad -la máxima es 45 km/h- ni tiene autonomía para recorrer grandes distancias -dependiendo del uso entre 60 y 70 km-, no puede circular por rutas ni autopistas. Es lo que en Europa denominan micro-cars. En los inicios, a mediados de los ’70, eran con motores térmicos y desde hace unos años empezó a desarrollarse la movilidad eléctrica. Es un medio de transporte ideal para las ciudades porque no contamina y es pequeño (con lo que se simplifica el problema del estacionamiento)”, explica Pablo Naya.

La idea surgió comenzó a gestarse en 2010 cuando a Naya empezó a dar vuelta en su cabeza la idea de fabricar algo similar a lo que veía en las calles de las grandes ciudades europeas en la Argentina. Dos años después, logró ingresar los prototipos en el país y entonces fue cuando arrancó el desarrollo formal de Sero, un vehículo que no mide más de 2,5 metros, tiene capacidad para dos personas y, por ahora, tres versiones diferentes: con baúl, tipo camioneta y con media puerta. La batería se recarga enchufándolo a un toma normal y recupera la carga total entre 5 y 7 horas.

“Si bien el diseño es italiano, hicimos un desarrollo propio, modificamos las medidas, estructura y tecnología (llevamos invertidos algo más de 4 millones de dólares) Luego llegamos a un acuerdo con la gente de Da Dalt para producirlo en su planta de motos”, comenta el emprendedor.

“Hoy Sero tiene una integración de 85% de materiales nacionales. Alrededor de 60 empresas distribuidas en Córdoba, Rosario, Gran Buenos Aires y Capital nos proveen diferentes partes (las estructuras, los puentes delanteros y traseros, las suspensiones, los asientos y la carrocería se produce aquí). Hay mecanismos que por una cuestión de escala resulta inviable producir en el país. Un automóvil promedio en la Argentina tiene entre 10 y 12% de integración nacional, algunos modelos llegan al 30%”, relata Naya.

Cabe destacar que este tipo de vehículos requieren de una legislación especial para poder circular por la vía pública, la L6E. En ese contexto, hace seis meses, los emprendedores presentaron el proyecto y una petición en ese sentido al Ministerio de Industria y a los responsables de Transporte (que ahora se transformó en Ministerio). Ante la falta de respuesta, ahora se pondrán en contacto con las nuevas autoridades ya que, según explican, una vez que el Ministerio de Transporte firme la categorización vehicular se debe realizar la homologación del producto.

La preserie, de 25 autos, es una suerte de ensayo general o puesta a punto del producto. “Es la etapa en la que se hace el ajuste fino para llegar al vehículo con todas sus partes perfectas para la producción comercial. Se revisan las puertas, el encendido, la autonomía, la relojería. Es habitual que cuando empieza el ensamblado aparezcan algunos defectos”, cuentan.

Según los planes, la producción que arrancará entre marzo y abril será inicialmente de entre 500 y 600 vehículos anuales, aunque Pablo admite que se trata de una cifra conservadora ya que aún antes de haber debutado comercialmente recibieron consultas desde Brasil y Chile, donde los índices de contaminación son altos y hay rigurosos sistemas que autorizan la circulación en el centro de las ciudades según el número de patente.

Luego comentan que hasta hoy, en el continente, hay sólo un fabricante de vehículos eléctricos de este tipo: es GEM, está en México, fabrica alrededor de 20.000 al año y los vende a Estados Unidos y Europa. En poco tiempo más Argentina integrará ese grupo. Informó elfederal y M951.

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