Un estudio afirma que el 66% del salmón rosado comercializado contiene residuos antibióticos tóxicos.

Lo confirma un estudio de la UADE, siete de cada diez salmones que se venden en la ciudad de Buenos Aires, tiene restos de antibióticos.

El consumo de medicamentos a través de residuos en los alimentos puede generar bacterias resistentes a los antibióticos, que en un futuro serán más complicadas de eliminar del organismo ya que contrarrestarán los efectos de las medicinas. Es decir, la persona afectada sería más propensa a contraer enfermedades.

El estudio fue realizado por el Centro de Investigación y Desarrollo de Alimentos Saludables del Instituto de Tecnología de la Fundación UADE en el cual se determinó que el 66% de los salmones rosados que se venden en las pescaderías porteñas presentan residuos de antibióticos superiores al límite permitido por el Código Alimenticio y pueden provocar consecuencias graves a la salud.

Ningún país del Mercosur posee una reglamentación que regule el consumo de residuos de antibióticos, aunque a nivel internacional el CODEX Alimentarius, avalado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y por la Organización Mundial de la Salud (OMS), estipula que el límite permitido de antibióticos no debe superar los 0,2ppm.

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